El problema que esto pone a prueba
Los centros como este viven de su agenda, pero sus sitios casi nunca la tocan. El sitio lista servicios y un teléfono; la reserva pasa por WhatsApp, por un cuaderno o por una herramienta de terceros de la que el sitio no sabe nada. La disponibilidad nunca está donde está el visitante.
Swan se construyó para probar lo contrario: un sitio público cuyo objeto principal es la agenda, así elegir un tratamiento y reservar un turno son el mismo gesto, y el centro gestiona lo que el sitio muestra desde el mismo lugar donde gestiona su día.
El tiempo como primera pregunta
En lugar de un menú de precios, el hero pregunta cuánto tiempo tenés. Los tratamientos se ordenan sobre una regla por duración —una clase de cincuenta minutos, una hora de cuidado facial, dos horas de pestañas— así el primer filtro es el que el visitante ya aplica en su cabeza, y cada barra lleva directo a la reserva con ese servicio preseleccionado.
La reserva misma es una pasada: servicio, profesional, fecha, horario. Los turnos salen de horarios publicados, así lo que se puede elegir es lo que efectivamente está libre, y la solicitud llega con todo lo que el centro necesita para confirmarla.
La operación detrás de la página
El panel es la otra mitad del producto. Servicios, duraciones, profesionales, horarios, excepciones, el calendario y el contenido público los editan quienes llevan el centro, y el sitio los refleja sin un desarrollador en el medio.
Ese es el límite que el ejercicio pone a prueba: una superficie pública hecha para un desconocido con el teléfono en una mano, y una herramienta operativa hecha para un usuario conocido que necesita completitud, compartiendo una sola fuente de verdad.
Qué demuestra la construcción
Swan es bilingüe sobre un solo código, con administración autenticada y una base de datos relacional debajo: la forma real de un negocio de servicios chico que quiere que su sitio trabaje, no sólo que describa.
Muestra al estudio diseñando una interfaz alrededor de una restricción operativa —la disponibilidad— y construyendo el back office que hace que esa interfaz sea verdad.



